La magia es para todos

No tenía idea de quién era porque nunca lo había visto, pero cuando vi las cámaras de TV Azteca y el relajo que traía su equipo de producción supe que era mi oportunidad de aparecer en la tele.

Era la antesala del partido México vs Croacia en Brasil 2014, hoy hace exactamente 7 años.

Me acerqué y le dije: “oye hermano, quiero salir en la tv, ¿qué hay que hacer? Lo que me digas, yo jalo”.

Me respondió con la simpatía que es natural entre mexicanos que se encuentran en tierras ajenas: “claro compa, nomás acércate y cuando yo te diga esto tu haz esto otro, cuando te pase x tú haces y”.

Entendí así que era un mago.

Tuve entonces la única clase de magia que he recibido en la vida: me enseñó a agarrar un saco que traía truco, a pasarle un pez sin que se notara y no me acuerdo cuales otros trucos porque ese momento de magia fue mi debut y despedida.

Aunque el rol fue algo menos que secundario, pude saborear por un instante la adrenalina de la magia y el engaño por diversión.

Un ratito más tarde muchos amigos y amigas me mandaron fotos del momento cuando aparecí fugaz y secundario pero famoso en sus teles.

¡Había salido en vivo antes de un partido mundialista de la selección!

Entré a Facebook y miré más fotos de más amigos que disfrutaron y rieron conmigo a la distancia.

Supe o al menos imaginé lo que pensaron: “lo logró, este wey lo logró, no como futbolista ni comentarista ni nada importante, sino como ha sido siempre, aventado, con humor y sin miedo a la experiencia, salió en la tele uno sin mucha gracia pero con muchos 🥚🥚, uno como todos nosotros”.

El acto de magia más importante

Se dice que todos tendremos al menos un minuto de fama en nuestra vida, pero ese día brasileño entendí que aunque sea por un instante chiquitito, la magia nos pertenece.

Me cayó el veinte que la magia es para todos, aunque sea de rol secundario y por poquito tiempo, podemos acceder a ella.

Podemos aventarnos aunque no estemos seguros de nuestros trucos, porque el acto fundamental y más importante de todo mago, sea de profesión o improvisado es salir al escenario.

Lo repito pa’ quede claro: el acto más importante es aventarse al escenario.

Y desde entonces, no he dejado ni dejaré de salir entusiasmado a cada uno de mis cotidianos escenarios, con truco o sin truco, seguro o a improvisar, cada presentación es en si misma un acto de vida, la magia que nos invita a vivirla.

Hago reseñas de libros y creo en el poder del verdadero storytelling.

Hago reseñas de libros y creo en el poder del verdadero storytelling.